Can Vila conserva
íntegramente los valores arquitectónicos con
los cuales fue construïda en el siglo XVI: amplias
paredes de piedra, techos de vuelta catalana, arcos
de piedra y maderos de roble macizo, unos materiales
obtenidos de los mismos bosques y alrededores de la casa.
También destaca
la acurada decoración de la casa, basada en
temas característicos del mundo rural y en elementos
de la propia masía, como las herramientas para trabajar
en el campo, las jarras para conservar el aceite y la miel,
las lámparas y candelabros de hierro forjado e, incluso,
las piezas de cerámica.
Los muebles, se
basan principalmente en conseguir el comfort de los huéspedes
con elementos propios de siglos pasados. Armarios, cómodas,
mesas y mesitas, recrean unos ambientes agradables propios
del medio rural.

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